Medicina interna
Abordaje de la hipertensión arterial en el perioperatorio
Introducción
La hipertensión arterial (HTA) es la causa médica más común por la cual se difiere una intervención quirúrgica (1,2). Por ser la HTA un factor de riesgo cardiovascular, es lógico que se extienda dicho riesgo al periodo perioperatorio. En un estudio caso-control con 76 pacientes que fallecieron por causa cardiovascular dentro de los 30 días posteriores a una cirugía electiva, la historia de hipertensión preoperatoria fue cuatro veces más frecuente que en aquellos pacientes que no la presentaron. Desde el punto de vista fisiológico, la inducción de la anestesia produce la activación del sistema simpático, que puede elevar la presión arterial de 20 a 30 mmHg y la frecuencia cardíaca de 15 a 20 latidos por minuto en individuos normotensos (3). Estas respuestas pueden ser más pronunciadas en pacientes con hipertensión no tratada o mal controlada, donde la presión sistólica puede aumentar hasta 90 mmHg y la frecuencia cardíaca aumentar hasta 40 latidos por minuto. A medida que avanza la anestesia, la presión arterial media tiende a disminuir debido a efectos directos del anestésico, la inhibición del sistema nervioso simpático y la pérdida del control del reflejo barorreceptor (3) que puede ocasionar episodios de hipotensión intraoperatoria. En el caso de los pacientes con diagnóstico previo de hipertensión, éstos tienen mayor probabilidad de experimentar labilidad de la presión arterial intraoperatoria, ya sea hipertensión o hipotensión, lo que puede conducir a isquemia miocárdica. Durante el período del post operatorio inmediato, la presión arterial y la frecuencia cardíaca tienden a regresar lentamente a los niveles preoperatorios. Sin embargo, los individuos hipertensos pueden presentar aumentos significativos (4). Por tal motivo, es importante conocer cuál debe ser abordaje de la hipertensión en el período perioperatorio del paciente. |