La hipertensión preexistente puede producir diversas alteraciones
cardiovasculares que aumentan el riesgo quirúrgico. Estas alteraciones incluyen
disfunción diastólica por hipertrofia ventricular izquierda, disfunción
sistólica que conduce a insuficiencia cardíaca, daño renal, enfermedad
cerebrovascular y coronaria (5). El nivel de riesgo depende de la gravedad de
la hipertensión, sin embargo, gran parte de la evidencia que lo sustenta proviene
de estudios no controlados realizados antes de la disponibilidad de
tratamientos antihipertensivos más efectivos.
Según las guías del American College of Cardiology/American Heart
Association (ACC/AHA), la hipertensión no controlada se considera un factor de
riesgo “menor” para eventos cardiovasculares perioperatorios (6).
Los estudios muestran que los pacientes con hipertensión severa no tratada
(presión sistólica/diastólica media de 211/105 mmHg) presentan respuestas
hipotensoras exageradas durante la inducción anestésica y respuestas
hipertensivas marcadas frente a estímulos nocivos. Por el contrario, pacientes
con hipertensión bien controlada responden de manera similar a individuos
normotensos. Presiones diastólicas >110 mmHg en los días previos a la
cirugía se asocian con arritmias, infarto de miocardio, complicaciones
neurológicas y falla renal (7)
Cuando se evalúan pacientes con hipertensión moderada (sistólica <180
mmHg y diastólica <100 mmHg) no pareciera que tengan un riesgo quirúrgico
aumentado (8). En un estudio de 676 cirugías con anestesia general en pacientes
mayores de 40 años, se observó lo siguiente:
●
Pacientes normotensos (grupo I, sin medicación; grupo II, diuréticos por
razones no hipertensivas) presentaron menor hipertensión perioperatoria que
pacientes normotensos medicados (grupo III), hipertensos a pesar del
tratamiento (grupo IV) o hipertensos no tratados (grupo V) (8 y 6% vs. 27, 25 y
20%, respectivamente).
●
Pacientes con hipertensión no tratada o mal controlada no mostraron más
complicaciones cardíacas que pacientes normotensos no medicados.
●
Entre pacientes con historia de hipertensión, los factores independientes
para complicaciones cardíacas fueron: puntaje del índice de riesgo cardíaco
preoperatorio y disminuciones marcadas de presión arterial intraoperatoria (9).
Esto sugiere que la cirugía electiva en pacientes con hipertensión no
severa no requiere posponerse, aunque se recomienda monitoreo estricto de la
presión arterial intra- y postoperatoria. Sin embargo, cuando la hipertensión
ha causado daño de órgano diana, el riesgo de complicaciones postoperatorias
aumenta de forma significativa (10).