Medicina interna
Hipertensión arterial y diabetes mellitus
Introducción
La
hipertensión arterial y la diabetes mellitus son consideradas las enfermedades no transmisibles cuya
morbilidad y discapacidad en todo el mundo alcanza valores exponenciales.
Representan por si sola; un factor de riesgo cardio metabólico donde
intervienen diversos factores como la disfunción endotelial, enfermedad
ateroesclerótica con efecto macro y microvascular; que conllevarán a la
aparición de cardiopatía isquémica, enfermedad cerebrovascular, enfermedad
renal crónica, retinopatía y neuropatía periférica y autonómica. Lo que
demuestra un verdadero impacto sobre la calidad de vida a largo plazo y la
muerte prematura.
Según
cifras publicadas por The Lancet la prevalencia mundial de la diabetes
en los adultos pasó del 7 % al 14 % en los últimos treinta años. Los países de
mediano y bajos ingresos reportaron el mayor número de casos y donde el acceso
al tratamiento es limitado y empeora el pronóstico de la enfermedad. El
incremento de la obesidad, alto consumo de alimentos ultraprocesados,
sedentarismo y dificultades económicas son identificadas como factores
precipitantes del incremento de casos en la población en general (1).
De
acuerdo al informe publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) en
el año 2023; casi la mitad de las personas con hipertensión
arterial en todo el mundo desconocen que sufren esta patología y aproximadamente
cuatro de cada cinco personas no reciben un tratamiento adecuado. Es por ello,
que destacan la importancia de implementar políticas a nivel de atención
primaria de salud que incluyan terapias farmacológicas ampliamente disponibles,
seguras y de bajo costo a través del proyecto HEARTS, un enfoque estratégico que
ha demostrado resultados satisfactorios en el control eficaz de la presión
arterial en más de 40 países, incluso de medianos y bajos recursos (2).
Estratificación
de riesgo: Las diversas herramientas de predicción de riesgo permiten identificar tempranamente la
probabilidad de un evento cardiovascular lo que permitiría priorizar un
grupo de la población e implementar recomendaciones de prevención para eventos
cardiovasculares mayores. Entre los parámetros a considerar destacan edad,
sexo, tabaquismo, presión arterial sistólica y colesterol total. Sin embargo;
existen condiciones que son consideradas como de riesgo cardiovascular muy alto
como ECV documentada, diabetes mellitus, enfermedad renal
crónica moderada o avanzadalo que supone el tratamiento intensivo de
todos los factores de riesgo presentes. Entre las herramientas más utilizadas para
predecir el riesgo de enfermedad cardiovascular en 10 años, se encuentran SCORE2 para pacientes con edades comprendidas entre 40 y 69 años;
SCORE2-OP para mayores de 70 años y SCORE2-Diabetes para individuos con
historia de diabetes de cualquier tipo (3).
Objetivos
de control de presión arterial: la hipertensión
arterial es frecuente en personas con diabetes tipo 1 o tipo 2 y constituye un
importante factor de riesgo para la enfermedad cardiovascular aterosclerótica,
la insuficiencia cardíaca y las complicaciones microvasculares. En personas con diabetes e hipertensión, los objetivos
de presión arterial deben individualizarse mediante un proceso de toma de
decisiones compartida que aborde el riesgo cardiovascular, los posibles efectos
adversos de los medicamentos antihipertensivos y las preferencias individuales.
Se recomienda que las personas con diabetes e hipertensión reciban tratamiento
para alcanzar objetivos de presión arterial inferiores
a 130/80 mmHg; con un umbral más estricto de<120 mmHgen
individuos de alto riesgo cardiovascular, siempre que la terapia sea bien
tolerada, tomando en cuenta edad y fragilidad
(4). |