Medicina interna
Patrones circadianos y otras variables de la presión arterial ambulatoria: aportes del MAPA en la práctica clínica. Experiencia en un grupo venezolano
Introducción
La hipertensión arterial (HT) constituye uno de los principales
problemas de salud pública a nivel mundial, responsable de más de 9,3 millones
de muertes anuales y consideradas por la Organización Mundial de la Salud (OMS)
como el factor de riesgo modificable más importante para mortalidad prematura.
Su elevada prevalencia, cercana al 22,3 % en la población global y superior al
26 % en países de ingresos medios, se traduce en un impacto significativo en
América Latina. En Venezuela, el Estudio Venezolano de Salud Cardiometabólica
(EVESCAM) reportó una incidencia bruta de HT del 60,4 % según los criterios de
las guías ACC/AHA 2017, con una prevalencia de presión arterial no controlada
superior al 65 % en ambos sexos, lo que equivale a más de 11 millones de
individuos hipertensos, de los cuales apenas 1,8 millones reciben tratamiento
efectivo (1-3).
Las guías internacionales, particularmente las del American College of
Cardiology/American Heart Association (2017), redefinieron los puntos de corte
para diagnóstico de HT, considerando hipertensos a los pacientes con presión
arterial sistólica ≥130 mmHg. Estas guías enfatizan la necesidad de una
medición precisa y repetida de la presión arterial (PA) para confirmar el
diagnóstico y ajustar el tratamiento. Sin embargo, las mediciones en
consultorio presentan limitaciones: reflejan solo un momento específico, pueden
estar influenciadas por factores externos y no siempre representan la PA real
del paciente, con riesgo de sobreestimación (hipertensión de bata blanca) o
subestimación (hipertensión enmascarada) (2).
En este contexto, el Monitoreo Ambulatorio de Presión Arterial (MAPA) se
ha consolidado como una herramienta superior para la evaluación integral de la
PA. El MAPA permite registrar valores durante las actividades cotidianas y el
sueño, ofreciendo un perfil de 24 horas que refleja mejor la carga tensional y
los patrones circadianos. La evidencia científica ha demostrado que el MAPA
predice de manera más precisa la mortalidad total y los eventos
cardiovasculares que las mediciones convencionales en consultorio. Además,
resulta esencial para identificar hipertensión de bata blanca, hipertensión
enmascarada e hipertensión nocturna aislada, condiciones que pueden pasar
inadvertidas en la práctica clínica habitual (1,4).
El análisis de los patrones circadianos de la PA -dipper, non-dipper, riser y over-dippe- aporta información pronostica
relevante. Se ha documentado que los patrones “non-dipper” y “riser” se
asocian con mayor riesgo de daño vascular y eventos cardiovasculares adversos.
Asimismo, parámetros como la presión de pulso y la variabilidad sistólica
ofrecen información adicional sobre rigidez arterial y estabilidad
hemodinámica, siendo reconocidos como predictores independientes de riesgo
cardiovascular (4,5).
Por estas razones, múltiples guías nacionales e internacionales
recomiendan el uso rutinario del MAPA en el abordaje de la HT, tanto para
mejorar la precisión diagnóstica como para optimizar la estratificación del
riesgo. Mientras el monitoreo domiciliario (HBPM) contribuye a la adherencia
terapéutica, el MAPA se considera el estándar de oro para la predicción de
riesgo cardiovascular.
A pesar de la abundante evidencia internacional, la información sobre el
comportamiento del MAPA en población venezolana sigue siendo limitada. En este
sentido, el presente estudio busca caracterizar los hallazgos obtenidos
mediante MAPA en un grupo de pacientes atendidos en la Facultad de Medicina de
la Universidad Central de Venezuela, describiendo sus características
clínico-epidemiológicas y analizando las diferencias entre individuos
hipertensos y normotensos. El objetivo es aportar evidencia local que refuerce
la utilidad diagnóstica y pronóstica del MAPA, contribuyendo a mejorar las
estrategias de detección, manejo y prevención de la hipertensión arterial en
nuestro medio. |